TRAKILIDAD por Mayabee

A veces me meto en la red. Me enredo a buscar, una palabra, un nombre, una imagen, un concepto.
La otra noche buscaba “tranquilidad”. La palabra. Cómo es algo que apenas he conocido en mi vida… me dio por buscar su significado. Quizás una receta. Una pista.
¿Qué es lo que encontré? La gran superficie virtual de la tranquilidad.
Seguros médicos, planes de ahorro, inversiones seguras.
Créditos. Hipotecas. Protección del hogar. Ahorros con intereses.
Toda una serie de productos (así es komo lo llaman) financieros, cuya adquisición asegura un total y absoluto estado de tranquilidad.
Y me dije: “Ilusa. No sabías ke la trankilidad se compra? Pues va a ser ke no.
Una voz salía del ordenador…. -“Disculpe señora, usted no está comprando está invirtiendo en tranquilidad, mejor todavía asegura su tranquilidad y la de los suyos….”
Apagué rápidamente. Una tropa de señores encorbatados y de familias de anuncio en chalet adosado, con perro y monovolumen, me sonreían artificialmente.
Los eche de mi cama.
No sé donde se haya la tranquilidad. No sé donde se esconde.
Para mi la tranquilidad se reduce a momentos limitados. Instantes fugaces y valiosos. No se queda. No persiste.
Llega y se va.
Seguiré intrankila, dejandome llevar en espera de ese momento mágico en el que nada te turba. Esa paz deseada que me pasará rozando mientras miró por el visor de la cámara. Mientras paseo por el campo. Mientras me fumo un buen porro.
Mientras escucho una respiración sosegada a mi lado. Un korazón latiendo. Una risa. Una puerta en la madrugada. Una voz en el teléfono.
Me bastará la trankilidad de los míos, para encontrar la mía propia?
No se ke hacer, si decirles lo mucho ke me importa su trakilidad o dejarles en paz. Cada uno con propia su percepción de las cosas imperceptibles.
También puedo recomendarles un producto de esos.
Porke puede ke yo esté ekivocada, y la trankilidad permanente exista.
Y se pueda comprar.